9 meses ya, y no me dejan nacer



Hoy a mis 5 años, el parto se repite, ya que llevo 9 meses en lista de espera para que me operen mis pequeños pies, y aún no se cuando sucederá.


Esos pequeños pies que me permitirían andar correctamente. Que permitirían jugar como los demás niños. Que provocarían que no estuviese mas tiempo en el suelo, que de pié.


Estoy harto de la burocracia, harto de la lentitud, harto de caerme, harto de no poder ser como los demás niños, harto de los políticos…… …..esos que cuando salen en los medios de comunicación hablando de las listas de espera, se vanaglorian de lo buenos que son ellos, ofreciendo sólo los datos que les interesa política y mediáticamente.


Esos que posiblemente tienen seguro privado, y que cuando les surge una urgencia médica acuden con su cartera repleta de billetes y pagan sin problemas.


O en el caso de no disponer de esa póliza de salud, acuden a su amigo/subordinado para que les atienda y les solucionen el problema sin esperar sus listas de espera.


Esos que cuando se sientan en el fabuloso sillón de su cargo, juegan con las vidas de las personas, decidiendo quienes son ciudadanos de primera y quienes son de segunda. A quién hay que operar cumpliendo unos plazos y a quién no, sin importar el daño que puedan producir.


Por no hablar de la complicidad tácita de los profesionales que ejercen la sanidad, que solo protestan cuando tiene que negociar su sueldo, y no cuando ven diariamente las carencias en su puesto de trabajo. Es evidente que muchos de ellos viven además de su clínica privada, y entonces sería perder sus clientes insatisfechos con el sistema público, que al fin y al cabo viene a pagarles su minuta de 120€ o más por consulta.


La triste realidad es que en el siglo 21, cuando todos pensábamos que vivíamos en un país desarrollado, nos encontramos que los medios existentes para la sanidad pública son insuficientes en cualquier ámbito.


Por estas razones me van a permitir que yo, un niño de 5 años, les de un pequeño consejo: no hagan más declaraciones en los medios de comunicación sobre lo eficiente de su gestión en las listas de espera, por que eso hace más daño que los 9 meses que llevo esperando.


Jorge Robles Vargas

Un niño especial

Personas Sin Corazón

A veces en la vida, por circunstancias, te ves avocado a tratar con personas que ejercen determinadas profesiones de las cuales tú dependes.

Esto no tendría la menor importancia, si no fuese por que el trato con esas personas se hace imprescindible para la mejorar tu vida.

Dentro de estos “oficios”, dado que me niego a llamarlos profesiones por que la palabra da lugar a pensar que la ejercen profesionales, está la medicina.
Bien es cierto que la inmensa mayoría de los que ejercen este “oficio” suelen ser a la vez profesionales de la medicina, algo que no está fuera de lo normal. Justo lo contrario es lo que no debe ser lo normal.

Me refiero a esos seres humanos indolentes que pasan por su trabajo día tras día como si el digno oficio que ejercen, fuese una carga para ellos. Se pasan las jornadas laborales menospreciando a las personas que atienden como si ellos fuesen dioses.

La prepotencia es su mejor virtud, y a la menor duda exclaman con voz ronca y seria que ellos son lo médicos, con lo cual tu te has de callar pues eres un ser inferior y por ende dando a entender de forma concisa que no tienes ni idea.
Lo que quizás no sepan es que esa forma de actuar causa a priori mucho daño, y a medida que pasa el tiempo indignación.
Muchos se callan, y evitan volver a toparse con esas personas indolentes. Pero a otros no nos queda más remedio que seguir, motivado por que nuestra economía no permite que podamos acudir a otro sitio.

Lo paradójico de esto es que si el acceso a las consultas de estos “profesionales” es de forma externa, es decir, pagando sus honorarios privados suelen ser los mejores de mundo mundial.

Por lo cual nos da a entender que lo ansían y no les permite renunciar a su trono es el poder de dioses que ostentan con dinero público fresco ingresado mensualmente en su cuenta corriente. Lo que les da la seguridad en su ajetreada vida.

En el caso de no disponer de consulta privada es aún peor, por que entonces lo que de verdad les importa es simple y llanamente su vanidad. Su posición de poder y la posibilidad de jugar a ser dioses en su jornada de 8 a 3.

Pero al final, las experiencias con estos seres, no son más que otro revulsivo que me hacen continuar hacia delante, si cabe con más fuerza. Me hacen pensar que ninguna de sus actitudes pueden, de ningún modo paralizar mis progresos, ni evitar que mis padres sigan luchando para que yo reciba la atención que me merezco.

Será triste para ellos, cuando en el futuro no sean recordados más que como otro obstáculo en mi camino, y sin poder evitarlo caigan en más absoluto de los olvidos. Si acaso alguien pueda recordarlos como ejemplo de personas sin corazón.


CANSADO



Me siento cansado, y no es una metáfora. Estoy tan cansado que mis piernas no me aguantan.


Para ir a cualquier sitio, mis padres, profesores y personas de mi entorno me tienen que agarrar de la mano o llevar en brazos. Cuando ando sólo me caigo constantemente, con las consiguientes magulladuras y heridas que me producen dichas caídas.


La terapia aplicada mediante toxina botulínica, dio sus resultados al principio, pero ahora ya no sirve.

La única esperanza parece ser una intervención quirúrgica para alargar mis tendones de Aquiles, la cual me permitirá apoyar mis pies correctamente, y quizás aumentar mi grado de autonomía.


Paradójicamente el Servicio Andaluz de Salud, no considera que este tipo de atención sea prioritaria para niños como yo. Por este motivo, no dedica los recursos necesarios para prestar esta atención, no sólo a mí sino a todos esos niños con problemas, a los cuales les impide evolucionar.


Yo llevo más de 3 meses en lista de espera y la cosa va para largo, pues a la fecha actual están operando a los niños de la lista correspondientes a octubre del 2008.


Una vez más estoy cansado, pero en este caso de la burocracia, lentitud en la atención que requiero y la falta de medios con los que me doy de frente, cada vez que necesito una atención acorde con mis problemas.

Espero que cada vez que me caiga o no pueda desarrollar mi actividad como niño que soy de 5 años, todas esas personas responsables de esta falta de atención sientan un pellizco que les avise, de que no hacen todo lo posible por nosotros, niños “Especiales”, que requieren cariño, mucho cariño y un trato especial.


Jorge Robles Vargas

Un niño especial

Frustraciones


Hoy, después de mucho tiempo, vuelvo a escribir para relatar algo que me sucedió hace algunos meses.
Yo que en esto de la vida tengo poca experiencia, poco a poco me doy cuenta de las trabas e incoherencias que me suceden en esta corta vida.
Este primer caso fué un evento en el cual había depositado todas mis ilusiones, y aun que parezca para muchos una tontería, para mi no es más que otro impedimento en algo que me gusta a mi corta edad.
Debido a la gran ilusión que me hacía presenciar a esos personajes de la lucha libre, y haciendo un esfuerzo económico por parte de mis padres, fueron a comprar las entradas para el espectáculo que se celebraba en el palacio de deporte Martín Carpena de Málaga.

A la hora de comprar las entradas, mi madre preguntó si había disponibles localidades para minusválidos, a lo que la agencia de ventas de Carrefour indicó que no.
Tuvieron que compra las localidades generales que quedaban a un precio de 40€. Motivado por el alto coste de las localidades solo compraron 3, para mí, mi hermana, y un adulto que podría ser mi padre o mi madre. La compra se realizó con dos meses de antelación.
Cuando se aproximaba la fecha del espectáculo, mis padres se enteraron que habían sacado a la venta localidades para minusválidos, y que los que hubiesen comprado localidades normales podría canjearlas. Visto esto mi padre fue a cambiarla y se encontró con la sorpresa de que por haberlas comprado con tanta antelación no las cambiaban.
Enfadado, mi padre, se pudo en contacto con varias personas, a su parecer responsables de corregir esta situación:
D. Raúl López Maldonado, delegado Accesibilidad.Ayto. Málaga distrito7@malaga.eu
Organizador del Evento CFeventos info@cfeventos.com
Responsable de Eventos en ticktackticket central@ ticktackticket.com
Responsable de Eventos Palacio de deportes J.M.Martín Carpena
jmcheca@malaga.eu
Sólo gracias a la señorita Itxaso Barrios, coordinadora general de CF Eventos, el canje de las entradas a través de Ticktackticket, fue posible.
Cabe decir que lamentablemente, ninguna de las otras personas contestó nunca a la petición.

Por esta razón, terminaré mi artículo:


Dando gracias a CFeventos, y por ende a Itxaso Barrios,

por hacer posible la accesibilidad al espectáculo.

Esa persona Anónima




Dentro de mi vida, existe una persona a la cual no se conoce lo suficiente.

Esa persona es quizás, dentro de mi vida, la que más aporta a la mejora de mi situación, por que es una niña, y en mi condición de niño, es la que mejor me comprende.
Es mi hermana Andrea, esa persona que vive, y también sufre las consecuencias del exceso de atención que yo requiero.
Es la persona que se ve privada de mimos y cariños, muchas veces por que me los dan a mi.

Que cuando yo quiero algo, ella hace el esfuerzo de dármelo, aunque ella lo quiera también.
Que me viste por las mañanas, que me pone el colacao.

Que jugando conmigo me enseña cosas, me corrige fallos y me ayuda con los deberes del cole.
Que cuando me quedo dormido en tu cama, viendo la tele, me acuestas en mi cuarto y me arropas.
Cuando me levanto por las mañanas, antes que ella, me hace un hueco en su cama.
Con tan solo 9 años, ha dejado el puesto de princesa de la casa, en pro del príncipe.

Que también me chinchas, que para eso eres una niña. También me convences y me calmas en mis cabezonerías, a veces.
Sirva este artículo para dar las gracias a mi hermana por asumir un papel de segunda madre con solo 9 años.
Que sepas hermana que te quiero con locura, que no podría vivir sin ti, y que sigas queriéndome y haciéndome rabiar como hasta ahora, lo necesito.


Espero algún día compensarte por todo lo que haces por mí.

Este artículo lo concluiré así:

Dando gracias a mi hermana Andrea por ser como es.