
A veces en la vida, por circunstancias, te ves avocado a tratar con personas que ejercen determinadas profesiones de las cuales tú dependes.
Esto no tendría la menor importancia, si no fuese por que el trato con esas personas se hace imprescindible para la mejorar tu vida.
Dentro de estos “oficios”, dado que me niego a llamarlos profesiones por que la palabra da lugar a pensar que la ejercen profesionales, está la medicina.
Bien es cierto que la inmensa mayoría de los que ejercen este “oficio” suelen ser a la vez profesionales de la medicina, algo que no está fuera de lo normal. Justo lo contrario es lo que no debe ser lo normal.
Me refiero a esos seres humanos indolentes que pasan por su trabajo día tras día como si el digno oficio que ejercen, fuese una carga para ellos. Se pasan las jornadas laborales menospreciando a las personas que atienden como si ellos fuesen dioses.
La prepotencia es su mejor virtud, y a la menor duda exclaman con voz ronca y seria que ellos son lo médicos, con lo cual tu te has de callar pues eres un ser inferior y por ende dando a entender de forma concisa que no tienes ni idea.
Lo que quizás no sepan es que esa forma de actuar causa a priori mucho daño, y a medida que pasa el tiempo indignación.
Muchos se callan, y evitan volver a toparse con esas personas indolentes. Pero a otros no nos queda más remedio que seguir, motivado por que nuestra economía no permite que podamos acudir a otro sitio.
Lo paradójico de esto es que si el acceso a las consultas de estos “profesionales” es de forma externa, es decir, pagando sus honorarios privados suelen ser los mejores de mundo mundial.
Por lo cual nos da a entender que lo ansían y no les permite renunciar a su trono es el poder de dioses que ostentan con dinero público fresco ingresado mensualmente en su cuenta corriente. Lo que les da la seguridad en su ajetreada vida.
En el caso de no disponer de consulta privada es aún peor, por que entonces lo que de verdad les importa es simple y llanamente su vanidad. Su posición de poder y la posibilidad de jugar a ser dioses en su jornada de 8 a 3.
Pero al final, las experiencias con estos seres, no son más que otro revulsivo que me hacen continuar hacia delante, si cabe con más fuerza. Me hacen pensar que ninguna de sus actitudes pueden, de ningún modo paralizar mis progresos, ni evitar que mis padres sigan luchando para que yo reciba la atención que me merezco.
Será triste para ellos, cuando en el futuro no sean recordados más que como otro obstáculo en mi camino, y sin poder evitarlo caigan en más absoluto de los olvidos. Si acaso alguien pueda recordarlos como ejemplo de personas sin corazón.

3 comentarios:
Las miradas por encima del hombro son el reflejo de los corazones vacios. la lucha diaria va llenado los corazones, no puedo sentirlo al 100 por 100 pero si hacerme una idea...la impotencia, la rabia, los paseos por hospitales, las lágrimas calladas y las que salen a gritos...
-Respira papá, respira... se que no podeis hacer más por mi.
-Seguiremos luchando pero respirando.
-Seguiremos sufriendo pero viviendo.
Escucha el corazón de coke.
Solo puedo deciros que sigais luchando y no os rindais nunca. Nosotros estamos en Tarragona y nos pasa exactamente lo mismo. Yo hace 4 meses pedí una visita de urgencia porque mi niña necesita un dafo y una muñequera posicional y me la dieron para este lunes que biene. Ayer me llegó una carta del hospital que me cambiaban la visita para el 17 de julio, ya cuenta otro mes de espera, o sea 5 meses. Yo no me quedé conforme y no paramos hasta que nos atendió para hacernos las recetas, no se dignó ni a visitar a la niña, es más, me dijo que no calía ni que la trajera. Ya tenemos el dafo y la muñequera, pero gracias a nuestro esfuerzo, tesón y cara dura, si no aún estaríamos esperando. Hay que ser plasta y a veces ponerse borde, es una pena, pero es así. Todo sea por el bien de nuestros niños. Mucha suerte en vuestra lucha y pensad que no estais solos. Besos.
Hola!
Pues si, así es, no nos queda más remedio que aguantar a estas personas a las que parece que haya que pedir perdón por acudir a su consulta y molestarlos con nuestros problemas. Lo malo es que a veces esa apatía y mala uva de esos profesionales desemboca en un mal tratamiento de nuestra dolencia.
un abrazo !
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